Premio Solvia. Maneras de vivir, maneras de habitar

Flexibilidad. Habitat insubordinado

La propuesta potencia las posibilidades de un sistema sin jerarquía. Donde la división de la matriz en estancias de dimensiones y características similares contempla la posibilidad de crear nuevas formar de cohabitación que se adapten a diferentes maneras de vivir. Intercambio distribución: común-privado privado-común. Habitar definido a través de la evolución. Entender como las unidades familiares se comportan en comunidad y cómo evolucionarán a través del tiempo.

PAREJAS posibilidad de vivir en un solo módulo (sala y habitación) o dos módulos con una sala mayor y una habitación para otras necesidades. Sobre todo si se opta por un solo módulo, la opción de alquilar temporalmente una de las habitaciones satélite supone una solución óptima en casa de visitas y/o trabajo.

FAMÍLIA MONOPARENTAL partiendo de dos módulos con  con opción de combinar las habitaciones de la manera más adecuada a cada situación.

PERSONAS MAYORES combinación de dos módulos con la posibilidad de tener entrada directa a las habitaciones para una mayor independencia de los cohabitantes o siguiendo la estructura tradicional común-privado.

COHABITACIÓN MÚLTIPLE posibilidad de combinar 2, 3 o 4 módulos según el número de individuos. Para dar más independencia a los usuarios se da la posibilidad de acceder al espacio privado directamente desde el exterior.

FAMILIA CON HIJOS posibilidad de combinar 2, 3 o 4 módulos según el número de individuos. Diferentes combinaciones de situación de las piezas habitacionales. Si un miembro  de la familia necesita su espacio independiente, también puede contar con una de las habitaciones satélite.

Hábitat satélite

Entidades habitacionales complementarias e independientes a las viviendas tipo, equipadas con aseo. Pueden servir bien temporalmente para instalar visitas o de una forma más permanente como un espacio individual para aislarse del resto de ocupantes de la vivienda.

Espacios de apropiación

Las zonas comunes que se generan tienen dimensión suficiente para crear espacios de apropiación. Dotamos a la vivienda de espacios generosos de los cuales los usuarios se pueden aprovechar (sacar una mesa donde poder comer, zona de juegos para los niños, hamacas para leer …). Se convierte así en un eje comunicador, conector y socializador, cual espina dorsal organizadora.

 



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